Un amor cosmopolita que eligió España para celebrar
Silveen y Dara ya habían dado el “sí quiero” en Londres, pero decidieron que su gran celebración sería en España. Eligieron Granada, una ciudad que los cautivó con su alma andaluza, con sus jardines eternos y con ese embrujo único que convierte cualquier celebración en una experiencia inolvidable.
Ella, estadounidense de ascendencia pakistaní: él, londinense de raíces iraníes. Juntos forman una pareja cosmopolita, multicultural y llena de energía, que encontró en el Carmen de los Mártires el escenario perfecto para dar vida a su boda soñada.



Un planning de boda cuidado al detalle
La organización de esta boda estuvo en manos de Ángeles Porcel y su equipo de Alhambra Weddings, que junto con proveedores de primer nivel dieron forma a un sueño con inspiración onírica. Aunque el lugar inicialmente no estaba decidido, cuando los novios visitaron el Carmen de los Mártires todo cobró sentido. Los jardines románticos, la historia que envuelve cada rincón y la atmósfera íntima los conquistaron por completo.
La decoración, a cargo de Carolina Bouquet, transformó el espacio en un escenario de fantasía. Mesas serpenteantes cubiertas de blanco y cristal, un juego de luces que envolvía cada detalle y una atmósfera etérea que parecía sacada de un sueño. Durante la cena, bailarines sobre pedestales ofrecieron un espectáculo lleno de elegancia y sorpresa, convirtiendo el banquete en algo más que una experiencia gastronómica: en un viaje sensorial que quedará en la memoria de todos.


Un catering que conquistó los sentidos
Si algo marcó esta boda fue la experiencia gastronómica diseñada por Catering La Borraja. Desde el primer instante, los aromas y sabores envolvieron a los invitados en un viaje que combina tradición, innovación y el alma cosmopolita de los novios.
El cóctel de bienvenida abrió con la maestría de un cortador de jamón ibérico de bellota, el sabor intenso de quesos de aquí y de allá, y la frescura de una mesa de ostras servidas al natural con cava frío que chispeaba en las copas. Las bandejas circulaban entre sonrisas, cargadas de pequeñas joyas culinarias: un ceviche de lubina con cebolla morada y ají que despertaba los sentidos, un praliné de ajoblanco con tataki de atún rojo que dejaba en la boca una caricia sedosa, un mini shawarma de pollo con alioli de curry que impregnaba el aire de especias cálidas.


También hubo croquetas de cabrales con cebolla caramelizada que evocaban tradición y hogar, pastela de verduras con matices orientales y samosas crujientes acompañadas de una salsa vibrante que recordaba a los sabores familiares de Silveen.
El banquete principal fue un despliegue de elegancia. El royal de rabo de toro con duxelle de hongos y foie desprendía aromas intensos que parecían abrazar la sala, mientras la corvina del Estrecho con ñoquis de centolla ofrecía frescura marina y sutileza en cada bocado.
El Wellington de verduras y setas sorprendió por su delicadeza y conquistó incluso a los paladares más exigentes. Y como final perfecto, la tarta de queso con helado de caramelo salado dejó un recuerdo dulce y aterciopelado que se fundía con las luces, la música y las risas compartidas.

Música, baile y emociones compartidas
Cada instante de esta boda tuvo su propia banda sonora. Piano y Violín pusieron el toque íntimo en la ceremonia. Tuerca Music animó el cóctel con su ritmo, los bailarines hicieron de la cena un espectáculo inolvidable y Good Music Randy DJ llevó la fiesta hasta altas horas de la madrugada transformando el jardín del complejo granadino en una fiesta vibrante donde las culturas se unieron en la pista de baile.
Los invitados, llegados de distintos rincones del mundo, compartieron no solo un banquete, sino una experiencia que trascendía fronteras. El ambiente cosmopolita y festivo reflejaba a la perfección quiénes son Silveen y Dara: dos almas que se encontraron para celebrar el amor más allá de países y lenguas.
Un evento para recordar
La boda de Silveen y Dara en el Carmen de los Mártires fue mucho más que un enlace: fue la celebración de una historia de amor multicultural, acompañada de un catering de autor, una decoración mágica y una planificación impecable.
En Catering La Borraja nos sentimos orgullosos de haber formado parte de este día tan especial, ofreciendo a los novios e invitados una experiencia gastronómica a la altura de sus sueños.
Porque hay bodas que se recuerdan… y otras que se sienten para siempre. Esta, sin duda, fue una de ellas.


